Ni la misma nieve que recorre los campos de aquella telenovelezca tarde suele compararse con la fría mañana de la cual un día me levanté.
Ha de haber sido un día de un lejano Enero cuando equellas voces resonaron en mis oídos.
Aún recuerdo su visita como si fuera aquél primer beso que da un adolescente a su primer pareja...
Pero bah... el tiempo ha corrido y con ello las sonrisas no han cesado.
Los momentos alegres de enorme grandeza y elegancia han superado los retos que han obstaculizado nuestro entorno.
Las familias y los miembros de ellas crecen, los infortunios, los collages de memorias, la visitas inoportunas vuelven a nosotros como aquellos productos retro.
Se no va... mejor dicho, se nos ha ido (muchos dicen "Ya es harina de otro costal"), muchos lloran la ausencia prematura y otros tantos añoran los momentos que se han pasado.
Un noviazgo, una declaración, una boda... son los principales elementos que nos han llevado a las lágrimas el día sábado (para los del hoy, ayer). Creíamos conocer al Ulises que ayer ha sido el anfitrión de una nupcia amorosa. En ésos momentos en los que creíamos compartir todo (bueno, casi todo) llegan para partir al fin y conocer el principio de una nueva normalidad.
Ha sido divertido, no lo niego, el haber pasado tanto tiempo en el centro, llendo a ver, a comprar, a divertirnos, a disfrutar del panorama y clima.
Aquellos tiempos en los que no podíamos (por ley federal) agarrar un carro, tomar una cerveza (lo bueno fue que no era lo nuestro), absorver un cigarro. Muchos llevamos en nuestra mente esos tiempos de antaño, ésas cicatrices benignas que jamás sanarán.
Uno se nos ha ido, la apuesta era esta
Ulises.
Oscar.
Pamela.
Lizeth
Yo.
Shony.
Shore.
En fin, la apuesta casi es un eureka conforme al acomodo. Pero los tiempos, esperemos no sean tan prolongados como unos (me cuento) decimos.
Un abrazo y próspero matrimonio se les desea Ulises y Janette!!!=)