sábado, 24 de octubre de 2009

En el más...

He de empezar a traducir un idioma que muchas veces para unos es grande, para otros pequeño y muchos más puede llegar a ser indiferente conforme al tema se refiere.
Es como decir, actuar, vivir, hacer sin razonar.
Es más allá de la vista que provoca el observar a través de aquellos ojos café claro que nos hacen inspirar con profundidad y suspirar a lo largo del proceso.
Más allá del paradisiaco sonido melodioso de una voz que retumba en el interior de tu corazón, y no en tus oídos como comúnmente la música llega a sonar.
Aún estoy en el retroceso del pensar para recordar la última vez que me ha llegado a suceder un acto similar.
Es aquí cuando empiezo a soñar; no un sueño típico con flores rojas y prados verdes al lado de un río, acompañado con la princesa o príncipe de tus ratos de ocio, en donde pasas el tiempo (que puede llegar a no existir) bailando, tomados de la mano, cantando, besándose o en el peor de los casos, teniendo actos carnales que pueden llegar a prolongar la inspiración y llegar a no tener límites; no, a éso no me refiero. Comprendo que puede llegar a ser fantasioso y bello (que por cierto, esa palabra no me gusta, empero, la usaré), que podría ser el mejor momento de creatividad personal que puedes recrear y al despertar te podría desilucionar.
Me refiero completamente a un contexto diferente, un similar acto de benevolencia del Gran señor, Del Altísimo, del mismísimo Dios.
¿Has visto alguna vez una imagen que puedes llegar a observarla todo el día sin cansarte? diría yo un 24-7. Según Patrick Süskind (lo dijo en El perfume): un olor inimaginable, Paraíso, Mar, Cielo, Tierra, Belleza, un sencillo perfume que provocaría un estado de ánimo inalterable.
No puedo imaginar que sea solamente su rostro bello (simplemente dicho), su cabello perfecto color castaño, una sonrisa incalculable que haría sonreír, en buena fé, al mismísimo Satanás, su cuerpo insitante que podría llevar al más casto cerebro al pecado jarocho, esa voz que, si alguna vez llegaría a escucharla susurrar a mi oído, podría terminar mi vida y decir "Que bella es la vida".
Talvez alguno de ustedes puede llegar a entenderme. Para mí... podría sólo para mí ser la perfección en persona, un verdadero ángel enviado por Dios para demostrar la realidad del mismo ser y el grande poder que llega a tener...

domingo, 4 de octubre de 2009

Algún día, en algún lugar

Quién sabe y me saco la lotería. En una de estas y aún no termina mi tarea aquí en la tierra, me gano la lotería y hago mi programa de becas. Con éso concluyo y vámonos.
Porque algún día en algún lugar, las palabras dejarán de estar desiertas, se liberará el sentir emocional de un espíritu que sigue indiferente hasta el momento, aquél que continua un camino por el cual no encuentra la luz verdadera, siente que todos le observan con amargura y desprecio.
Es un dolor con el cual no ha podido vivir, una herida con la que nunca supo de su existir.
Pero algún día en algún lugar, este ser encontrará paz y tranquilidad...