Para empezar en un día soleado y casi sin nubes, los problemas escolares están por terminar, los exámenes no cesan y las palabras de respeto por las personas de nuestro al rededor muestran la amabilidad dependiente de cada ser que ha pasado a otra vida.
Hoy recuerdo (otra vez) esos días en los que cantábamos "no voy a trabajar", "la p*ta de la cabra" o "el hijo de la luna". También junto con esos recuerdos llegan a mi memoria palabras que hemos dicho desde muy pequeños, tiempos en los que hablamos sin razón alguna, talvez porque tenemos una boca y queremos ser escuchados, palabras que invocan al destino a comprobarlo y serle fiel a esos discursos que no tenían un fin.
Hoy recuerdo (otra vez) esos días en los que cantábamos "no voy a trabajar", "la p*ta de la cabra" o "el hijo de la luna". También junto con esos recuerdos llegan a mi memoria palabras que hemos dicho desde muy pequeños, tiempos en los que hablamos sin razón alguna, talvez porque tenemos una boca y queremos ser escuchados, palabras que invocan al destino a comprobarlo y serle fiel a esos discursos que no tenían un fin.
Gandhi, en sus memorias, abarca un espacio para hablar de una situación similar a la hoy redactada. Al parecer su matrimonio (palabra a la que aún tememos muchos de nosotros) al inicio no contaba con la "calidad" digna de una nupcia amorosa. Cuando habló de ello, dijo, no con las exactas palabras "Yo creí que la mujer era sólo para saciar la lujuria y esa sed por los placeres carnales de los hombres"... Yo pensaba lo mismo hace escasos nueve años.
Admito que el terror conforme a ésto refiere aún no termina, confieso que hemos sido mucho tiempo egoístas para compartir estos sentimientos inmensos con otra persona que no sean familiares o compañías cercanas.
El día de hoy la lista continúa, aquella por la que se ha hecho una apuesta y el turno del momento es el de mi hermano, aquél que dijo que jamás se casaría, ni tendría hijos, que primero viajaría por todo el mundo antes de contraer matrimonio, compraría su carro, casa y equipo.
El día de hoy la lista continúa, aquella por la que se ha hecho una apuesta y el turno del momento es el de mi hermano, aquél que dijo que jamás se casaría, ni tendría hijos, que primero viajaría por todo el mundo antes de contraer matrimonio, compraría su carro, casa y equipo.
El respeto por su decisión aún está en juego, muchos ya hemos aceptado que ha partido por un camino diferente al que estamos viviendo, muchos no.
Con esto concluyo las palabras que forman a un ser y que desean a dos más.
Felicidades y próspero matrimonio y vida nueva Oscar y Marcela!!!



