sábado, 28 de junio de 2008

En el camino de la intriga me llegué a preguntar "¿quién soy?" y no es la primer vez que lo hago. Recuerdo la primera vez que escuché "la locomotora" con Café Tacvba, cuando criticaba la canción por escucharse un tanto chusca, sin embargo, ahora entiendo. Empecé a repasar los momentos que he vivido, cuando tocaba "Aenema" de Tool, que tampoco gustaba de ella... el tiempo junto con los aprendizajes hicieron que cambiara mi perspectiva.
Ahora, en un punto en donde me pongo a pensar qué escribiré, reflexiono sobre el tema y digo: me gustaría estar más allá que acá.
Fui un enamorado perdido, quien entregó su completo tiempo, cuerpo, alma, pensamiento, obra a una persona que con el simple hecho de decir "Héctor, ladra", yo lo hacía. Fui cantante en los conciertos; The mars volta el más reciente con aquella melodía que se hace llamar "Roulette dares", no dejo de recordar el día en que ví a Cedric y Omar en acción. Fui la creación de varias problemáticas causadas en varios lugares del municipio en donde habito actuando como un extra, abriendo camino a una discución o con el hecho de tener la presencia. Fui la rodilla de una persona a quien mencionar sólo causaría disturbios, no nos tratamos pero su nombre me repugna. Fui el creador de imágenes grotescas las cuales no han sido publicadas. Fui el comerciantes que ha adquirido pobrezas a cambio de materia inorgánica. Fui dolor, sufrimiento, angustia, pánico, miedo, melancolía, depresión, ira, odio, amor, esperanza, causé impacto a mi ser con sólo oprimir un botón, y en este día me pongo a reflexionar sobre todas las pequeñas cosas que hacen brotar lágrimas a mis ojos.
No siempre la tristeza hace romper en llanto, la felicidad también provoca lluvia interna. He estado observando muy detenidamente mi al rededor. Un niño que apenas da sus primeros pasos, al frente de él, sus padres esperando a que camine el pequeño sendero que le han puesto a prueba. La forma de expresión de un artista. Son las pequeñas alegrías en las que me adentro para seguir, en forma directa, teórica, práctica, de seguir caminando.
Aún recuerdo la última vez que salieron lágrimas de mis ojos, he recibido una llamada de la última persona quien esperaba que estuviera al otro lado de la línea. Sus palabras fueron sinceras, acepté, por última vez, sus disculpas.
Hoy en este momento, a estas horas de la noche, quiero seguir con lo siguiente (valga la redundancia), adelante es el destino. He aprendido que no todo en la vida es preocuparse por las cosas.

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